¿Es a ti a quien odio?
Esta noche me he preguntado a mi misma, si te odio. Me quedé callada sin saber que responderme. ¿Te odio?
En mi débil mente permanecía constante esa pregunta…
¿Te odié cuando mi piel sentía la sed de una caricia y solo recibía rasguños? ¿Te odié cuando me dejaste sola tantas noches esperando en mi ventana, buscando estrellas que te llevaran mi deseo de escucharte o verte...?
No hallo que responderme & sin quererme mentir, veo mis heridas aun abiertas y sangrando, muerdo mi lengua y solo deseo tragármela tratando de ignorar la pregunta que corroe mis pensamientos.
¿Te odio?
Me tomas, me sofocas, me asfixias, me agitas, me olvidas, me cambias, me dejas, me tiras y me haces llorar.
Te odio cada noche que paso en vela tratando de hallar explicaciones, que mi atrofiada mente no alcanza a encontrar, intentando cortar las frías e hirientes cadenas que me atan y me esclavizan a amarte después de todo…
Sólo por intentar pasar desapercibida de nuevo la pregunta, ¿te odio?
¿Es realmente a ti a quién odio cuando veo entre las multitudes rostros sonrientes?
Te odio porque no hay nadie como tú, te odio por tu unicidad y porque me llenas de soledad….
Te odio porque me diste ese cordel, y porque lo cortaste a la mitad de mi camino. Te odio porque me matas, pero puedes darme tanta vida que me volverías tan inmortal como tu recuerdo…
Te odio porque sabes cuánto te amo, te odio por qué sé cuán poco te importa. Te odio porque disfruté dándote el poder que tienes sobre mí y supiste como usarlo.
Te odio porque no quiero verte, pero deseo que estés aquí nuevamente. Te odio porque me dejaste ir, porque no te diste cuenta de todo lo que podía darte; te odio por que sí lo supiste y no te alcanzó; te odio porque nadie te va a hacer feliz…
Te odio porque me dejas, te odio porque me quitaste la música, me quitaste los libros, me quitaste los juegos, me quitaste las salidas, porque me quitaste lo que pese a todo te transporta a mi memoria, a mis ojos, a mis labios, a mis manos, a mi piel, a mis oídos y a mi olfato…
Te odio porque no hay tumba que te acoja.
Te odio porque estás aquí pero a la vez te fuiste…Te odio porque todo lo que me diste me lo quitaste en ese último beso. Te odio porque ese beso lleva tu traición e inicia mi desolación. Te odio porque ese beso está sangrando, y por que la sangre es mía y preferiría beberla de tus labios mil veces más aunque me desangrara por completo.
Te odio porque tu cobardía te impidió quedarte, te odio porque tu cobardía te impidió amarme, te odio porque no pudiste decir cara a cara porque ya no pudiste amararme.
Te odio por qué sé que vas a volver cuando no quiera que vuelvas, te odio porque vas a arruinarme todo lo que intente. Te odio porque vas a regresar cuando ya no te necesite, pero más te odio porque vas a saber cómo hacer para que empiece a necesitarte.
Te odio porque construyo castillos de arena y tu juegas a ser el mar que se los lleva. Te odio porque si apareces cualquiera desaparece. Te odio porque me someto a ti…
Te odio porque me haces odiar mi esperanza, mi inocencia y mi cruel complicidad con lo peor que hay en ti, que se complementa con lo mejor que hay en mí.
Te odio porque te escribo y porque no puedo dejar de hacerlo, porque te invoco pese a que no deba hacerlo. Te odio porque eres mi deseo de muerte y porque siempre estás presente. Te odio por tu ferocidad, y porque ni si quiera me dejas odiarte cuando me dices las mismas mentiras que yo elijo creerte.
¿Realmente te odio?
¿O a quien odio es a mí?
Esta noche me he preguntado a mi misma, si te odio. Me quedé callada sin saber que responderme. ¿Te odio?
En mi débil mente permanecía constante esa pregunta…
¿Te odié cuando mi piel sentía la sed de una caricia y solo recibía rasguños? ¿Te odié cuando me dejaste sola tantas noches esperando en mi ventana, buscando estrellas que te llevaran mi deseo de escucharte o verte...?
No hallo que responderme & sin quererme mentir, veo mis heridas aun abiertas y sangrando, muerdo mi lengua y solo deseo tragármela tratando de ignorar la pregunta que corroe mis pensamientos.
¿Te odio?
Me tomas, me sofocas, me asfixias, me agitas, me olvidas, me cambias, me dejas, me tiras y me haces llorar.
Te odio cada noche que paso en vela tratando de hallar explicaciones, que mi atrofiada mente no alcanza a encontrar, intentando cortar las frías e hirientes cadenas que me atan y me esclavizan a amarte después de todo…
Sólo por intentar pasar desapercibida de nuevo la pregunta, ¿te odio?
¿Es realmente a ti a quién odio cuando veo entre las multitudes rostros sonrientes?
Te odio porque no hay nadie como tú, te odio por tu unicidad y porque me llenas de soledad….
Te odio porque me diste ese cordel, y porque lo cortaste a la mitad de mi camino. Te odio porque me matas, pero puedes darme tanta vida que me volverías tan inmortal como tu recuerdo…
Te odio porque sabes cuánto te amo, te odio por qué sé cuán poco te importa. Te odio porque disfruté dándote el poder que tienes sobre mí y supiste como usarlo.
Te odio porque no quiero verte, pero deseo que estés aquí nuevamente. Te odio porque me dejaste ir, porque no te diste cuenta de todo lo que podía darte; te odio por que sí lo supiste y no te alcanzó; te odio porque nadie te va a hacer feliz…
Te odio porque me dejas, te odio porque me quitaste la música, me quitaste los libros, me quitaste los juegos, me quitaste las salidas, porque me quitaste lo que pese a todo te transporta a mi memoria, a mis ojos, a mis labios, a mis manos, a mi piel, a mis oídos y a mi olfato…
Te odio porque no hay tumba que te acoja.
Te odio porque estás aquí pero a la vez te fuiste…Te odio porque todo lo que me diste me lo quitaste en ese último beso. Te odio porque ese beso lleva tu traición e inicia mi desolación. Te odio porque ese beso está sangrando, y por que la sangre es mía y preferiría beberla de tus labios mil veces más aunque me desangrara por completo.
Te odio porque tu cobardía te impidió quedarte, te odio porque tu cobardía te impidió amarme, te odio porque no pudiste decir cara a cara porque ya no pudiste amararme.
Te odio por qué sé que vas a volver cuando no quiera que vuelvas, te odio porque vas a arruinarme todo lo que intente. Te odio porque vas a regresar cuando ya no te necesite, pero más te odio porque vas a saber cómo hacer para que empiece a necesitarte.
Te odio porque construyo castillos de arena y tu juegas a ser el mar que se los lleva. Te odio porque si apareces cualquiera desaparece. Te odio porque me someto a ti…
Te odio porque me haces odiar mi esperanza, mi inocencia y mi cruel complicidad con lo peor que hay en ti, que se complementa con lo mejor que hay en mí.
Te odio porque te escribo y porque no puedo dejar de hacerlo, porque te invoco pese a que no deba hacerlo. Te odio porque eres mi deseo de muerte y porque siempre estás presente. Te odio por tu ferocidad, y porque ni si quiera me dejas odiarte cuando me dices las mismas mentiras que yo elijo creerte.
¿Realmente te odio?
¿O a quien odio es a mí?









